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Cómo prevenir infecciones

¿Cómo prevenir infecciones? cuando pensamos en esta pregunta lo primero que se nos viene a la mente es el correcto lavado de las manos, pues esta parte del cuerpo es la más propensa a bacterias y gérmenes.

Infecciones como la diarrea, la neumonía, infecciones cutáneas, de los ojos o parásitos intestinales pueden evitarse con una buena higiene de manos, ya que la flora microbiana cutánea transitoria de la piel contamina las manos por el contacto con los objetos, secreciones y materia fecal.

A pesar de que el lavado de manos es primordial y ayuda a mitigar los riesgos de enfermedades, en esta oportunidad queremos hablarte de otras prácticas de limpieza que refuerzan el lavado de manos y que nos pueden ayudar a prevenir infecciones. 

Como primera medida podemos limpiar y luego desinfectar. Aunque para muchos estos dos términos significa lo mismo, no lo son y estas son las diferencias. 

Limpiar es el proceso de eliminar la suciedad o impurezas visibles en la superficie de cualquier objeto. Por lo general la limpieza se realiza con jabón o detergente y agua para disminuir la propagación de bacterias y gérmenes. Por esta razón, cuando limpiamos no necesariamente estamos desinfectando. 

Por su parte, la desinfección mata en gran medida las bacterias que quedan tras la limpieza de la superficie. Una óptima desinfección se logra cuando las áreas limpiadas previamente están completamente secas y es necesario el uso de líquidos desinfectantes, químicos esterilizadores o germicidas que higienizan y evitan la propagación de patógenos.

Debemos tener en cuenta que dependiendo del lugar o tipo de actividad laboral que realicemos, la limpieza y desinfección requerirá de herramientas y productos específicos para garantizar la óptima higienización del espacio. 

Pues no es lo mismo limpiar una clínica en la que las bacterias y gérmenes tienen la capacidad de mantenerse más tiempo en los muebles, equipos médicos o cualquier superficie que haya tenido contacto con otros agentes contaminantes, a una casa en la que el tránsito y exposición a microorganismos no es tan alto. 

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En el caso de usar productos líquidos ten en cuenta lo siguiente para no inhibir el efecto antibacteriano del producto: 

  • Usar paños diferentes en el proceso de limpieza y el de desinfección para mayor efectividad.
  • En caso de usar el mismo paño para ambos procesos procura enjuagar muy bien el paño entre ambos procesos, dejar secar para que el proceso de desinfección funcione y evitar contaminar nuevamente la superficie.
  • Evaluar la composición y características del objeto o el suelo a desinfectar y el tipo y nivel de contaminación microbiana.
  • Calcula la concentración y tiempo de exposición del líquido desinfectante para lograr mayor contundencia en la desinfección.

Dentro de los utensilios que más usamos para limpiar están las esponjas y los limpiones, pero, ¿realmente los estamos desinfectando de la manera correcta?

Según un estudio publicado en la revista Scientific Reports, la esponja y el limpión de la cocina contienen más de 50.000 millones de bacterias por centímetro cúbico. Un dato verdaderamente espeluznante si tenemos en cuenta que están más contaminados que los trapos que usamos para limpiar los baños. 

Como primera medida debemos usar un trapo para cada uso, es decir, uno para el mesón, uno para el exceso de agua y otro para la estufa. Si son de diferente color es mucho más fácil identificarlos y evitaremos el traslado de gérmenes de un área a otra. 

El lavaplatos es donde más se acumulan microorganismos, por lo que debemos contar con al menos dos trapos distintos: uno para la zona de aguas y otro para el resto de superficies. Y, claro está no usemos el limpión de la cocina para limpiar el baño. 

¿Cómo desinfectarlos?

Para desinfectar de manera efectiva las esponjas y los trapos de la cocina podemos calentar agua hasta que hierva, agregamos una cucharada de bicarbonato y luego dejamos en remojo por media hora los trapos y esponjas sucias. Escurrimos y las dejamos secar. 

Otra forma de lograr una óptima limpieza y desinfección de estos utensilios es con agua y vinagre. Mezclamos en partes iguales y dejamos en remojo toda la noche, lavamos y ponemos a secar al sol. 

Pero si quieres una limpieza más profunda debemos poner agua hirviendo con un chorro de zumo de limón o de vinagre y dejamos durante 1 o 2 minutos la esponja o bayeta y listo. Lavamos, escurrimos y ponemos a secar.

Ya que tienes un poco más claro cómo prevenir infecciones, puedes visitar nuestro blog para más tips de aseo y limpieza, tanto para el hogar como para la oficina. Entra en www.ladoinsa.com para más información.

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